domingo, 9 de noviembre de 2014

"Rigor Mates", parte II: Los números enteros.

En el anterior "Rigor Mates", hicimos un rápido recorrido por la historia de las Matemáticas en general, y por la del origen y desarrollo de los números naturales en particular. Como ya dijimos, el cambio fundamental se produce en el S.XIX, época en la cual aparece una autocrítica inédita que producirá que se revisen y reformulen con un rigor impecable tanto las bases sobre las que se apoyaba toda la Matemática, como su desarrollo a partir de ellas. En particular, se da una construcción axiomática de los números naturales, de la que hablamos en "Rigor Mates", parte I: Los números naturales. En la entrada de hoy, hablaremos sobre el proceso análogo que se desarrolla para los números enteros.

Al contrario de lo que ocurre con los números naturales, los números enteros no son anteriores a la civilización, sino que aparecen por la necesidad que ésta (la civilización) tiene de utilizar números negativos. Si bien, como acabamos de decir, los enteros no son tan antiguos como los naturales, tampoco son de anteayer. Las primeras civilizaciones que trabajan con números negativos (y con el 0) son la china, la hindú y la árabe, aunque hay que señalar que sólo "los veían como herramientas", no siendo aceptados como números. En Europa, la ciencia está de capa caída, y las Matemáticas no son una excepción, hasta que se produce un punto de inflexión, quizás, en el S.XIII, en el que se introduce el sistema arábigo de numeración (en realidad los árabes lo tomaron de los hindúes por medio del matemático Al-Khwarizmi). En el S.XIX, al igual que pasa con los naturales, los números enteros y sus propiedades eran sobradamente conocidos, pero faltaba ese punto de rigor inmaculado del que hoy puede presumir la Matemática.

Aunque no lo parezca, un día nos resultó "alocada" la idea de número negativo.

La construcción rigurosa de los enteros no se realiza a partir de axiomas como la de los naturales, sino que se desarrolla a partir de esa base firme que proporciona dicha construcción de los naturales. Sin más preámbulos, vamos a ello.

Consideremos el conjunto x formado por parejas de números naturales. Es decir, un elemento de x será una pareja (a,b), donde a y b son números naturales (por ejemplo, (1,2), (7,3), (102,6),...). Sobre ese conjunto, definimos la siguiente relación R:


En lenguaje "de andar por casa", (a,b) está relacionado con (c,d) cuando se cumpla que a+d=b+c. Y os preguntaréis, ¿y ésto por qué? Si os fijáis, "pasando" b a la izquierda de la igualdad y d a la derecha, nos queda a-b=c-d. Es decir, cada par de números naturales (a,b) estará relacionado con otro (c,d) si ambos definen el mismo número entero a-b=c-d. Por ejemplo, el par (1,2) nos define el número entero 1-2=-1, y un par relacionado con él sería (66,67) (ya que 1+67=2+66), que nos define el mismo número entero 66-67=-1. Ahora, en este párrafo, aunque aclaratorio, el rigor brilla por su ausencia. Para presumir de un mínimo de rigor, escribamos otro párrafo.

Aunque ahora los veas como algo normal, párate un momento a pensar en ello. ¡Ya no son tan "naturales", eh!

La relación así definida, no es una relación cualquiera, sino que se demuestra que es una relación de equivalencia (un tipo de relación que verifica ciertas propiedades llamadas reflexiva, simétrica y transitiva), y dada una relación de equivalencia, se puede considerar el conjunto cociente, en este caso xℕ/R, que se define como el conjunto cuyos elementos son las clases de equivalencia por R de elementos de x (la clase de equivalencia de (a,b) está formada por él y por todos los pares de x relacionados con él, así, la clase de equivalencia de (1,2) estará formada por (1,2),(2,3),(3,4),..., y todos tienen en común que definen al número entero -1=1-2=2-3=3-4=...).

Pues bien, denotando =xℕ/R queda perfectamente definido el conjunto de los números enteros . A partir de esto, y utilizando las propiedades conocidas de los números naturales, se demuestran todas las propiedades de los números enteros, entre ellas, que la terna (ℤ, + , *), siendo + y * las operaciones habituales de suma y producto, es un anillo, pero eso ya sería otro tema. A pesar de esto, no hay ningún problema en que, en la práctica, se identifique a la clase de equivalencia de (1,2) con el símbolo -1, y así con todos los demás XD

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domingo, 2 de noviembre de 2014

Sierpinski: ¡los moyennables vuelven a la carga!

Hoy presentamos una paradoja similar a la de Banach-Tarski de la que ya hablamos en una entrada anterior: la paradoja de Sierpinski



Primero refresquemos un poco la memoria: la paradoja de Banach-Tarski nos asegura que podemos descomponer la esfera en pequeños trocitos de modo que al reordenarlos de cierta manera obtenemos 2 esferas iguales a la original. Decíamos que esto se explicaba matemáticamente gracias a la propiedad del grupo de isometrías de Rde no ser "moyennable".

Recordemos que "un conjunto es paradoxal cuando es posible construir una partición del mismo de manera que por medio de alguna transformación de estos trocitos (utilizando la acción de algún grupo) podamos obtener todo el conjunto en su totalidad. Resulta que un grupo es moyennable sii no es un conjunto paradoxal."

Introducimos ahora una nueva noción: "ser super-moyennable". Un grupo G es super-moyennable sii toda parte no vacía de G no es paradoxal.

A la vista de estas definiciones está claro que "super-moyennable => moyennable" o lo que es lo mismo "no moyennable => no super-moyennable".


La pregunta es: ¿existe un grupo moyennable que no sea super-moyennable ? Con tanta palabreja nos perdemos en los razonamientos, pero si nos paramos a pensar en las definiciones veremos cómo esta pregunta revela nuestra paradoja. En efecto, decir que G sea moyennable significa que él NO es paradoxal, es decir, no podemos obtener copias suyas a partir de particiones y reordenamientos. Decir que NO sea super-moyennable es decir que G admita una parte que SÍ sea paradoxal.

Luego la pregunta es: ¿un conjunto que no sea paradoxal admite una parte paradoxal? A priori la respuesta es 'no' puesto que las partes del conjunto no se diferencian tanto del conjunto en sí mismo como para poder encontrar una de la que poder hacer copias al estilo de Banach-Tarski. Ahora bien, la paradoja de Sierpinski es la que nos da sin embargo una respuesta afirmativa y de hecho el ejemplo, un poco astucioso, se puede construir de forma elegante y explícita como se muestra a continuación.

Vamos a tomar como conjunto el plano euclídeo R2 y como grupo de transformaciones el grupo de los desplazamientos de R2 (es decir, las rotaciones y las traslaciones). Se demuestra que este grupo es moyennable y por tanto R2 no es paradoxal. Vamos a exhibir sin embargo una parte paradoxal de R2, lo cual demuestra que el grupo de desplazamientos de R2 no es super-moyennable dando respuesta a la pregunta planteada.

¡Allá vamos!:
En virtud del teorema de Hermite-Lindemann (o Lindemann-Weirstrass), sabemos que si α es un número real, entonces u:=e es un número (complejo) trascendente sobre los racionales (es decir, que no es raíz de ningún polinomio). La parte de R2 buscada la llamaremos S y es precisamente el conjunto de los polinomios en la variable u y de coeficientes naturales, es decir, 

S:=N[u]

(nota para los "rigurosos": S se considera un subcojunto de R2 identificando Rcon el plano de los números complejos C)

A continuación, debemos construir la partición de nuestro conjunto S con el objetivo de demostrar que es paradoxal. Así, descomponemos S=A B donde

  • A:=polinomios en u con coeficientes naturales y SIN término constante.
  • B:=polinomios en u con coeficientes naturales y con término constante distinto de 0.

Ahora el truco está en hacer los desplazamientos adecuados de A y B para que cada uno de ellos nos permita reconstruir por sí mismos el conjunto entero (como explicamos en el caso de la esfera). Estos desplazamientos son los siguientes:

  • rotación de ángulo -α, es decir, multiplicar por u-1. Llamemos r a este desplazamiento.
  • traslación por -1, es decir, restar -1. Llamemos t a este desplazamiento.

Según la elección de nuestros trocitos A y B es fácil darse cuenta de que

r(A)=S y t(B)=S 

Además r(A) y t(B) ¡¡siguen siendo disjuntos!! (¿por qué?...) Esto significa exactamente que el conjunto S de R2 ES PARADOXAL, ¡como queríamos demostrar!; bueno como quería demostrar Sierpinski...


Os animo a que escribáis en los comentarios el detalle de los cálculos r(A)=S y t(B)=S. Por cierto, ¿para qué necesitamos que la variable 'u' de nuestros polinomios sea un número trascendente?...







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domingo, 26 de octubre de 2014

"Rigor Mates", parte I: Los números naturales.

Los números naturales aparecen como respuesta a la necesidad humana de contar. Su descubrimiento no es, obviamente, debido a un solo hombre en determinado momento, sino que ha sido un proceso que se ha ido desarrollando gradualmente durante miles de años, sí, miles, desde hace alrededor de 400000 años, es decir, en época tan temprana como el descubrimiento del fuego.

Los números naturales son los que se utilizan para contar. En la imagen pueden verse 6 manzanas.

Al contrario que ocurre con el lenguaje y la escritura (lo más aceptado actualmente es que primero apareció el lenguaje y, después, la escritura), se piensa que los signos para representar números (naturales) fueron anteriores a las palabras que los designaban, por el mero hecho de que es más sencillo contar muescas en un palo que tener la capacidad de abstracción necesaria para pensar en un número por sí solo, cosa que es necesaria para darle un nombre. Esta dificultad aún aparece hoy en día en las aulas de los más pequeños; un niño entiende perfectamente que si tiene una manzana y más tarde le dan dos, entonces al final tiene 3 manzanas, pero ya no entiende de forma tan sencilla que 1+2=3. Por su cabeza aparecen preguntas como: ¿qué es sumar?, ¿qué estoy sumando?(una vez conocida y entendida la respuesta a la primera), ¿cómo voy a sumar números que no se refieren a cosas?(sí, 1+2=3, pero...¿3 qué, 3 manzanas, 3 peras, 3 euros...?), etc. Pero pasaron los años, y los siglos, hasta llegar al siglo XIX, en el cual los números naturales eran sobradamente conocidos, así como sus propiedades.

Me he parado en este siglo porque es precisamente cuando aparece una nueva forma de hacer Matemáticas. En concreto, aparece una autocrítica como nunca antes la hubo, que da lugar al rigor matemático actual (el rigor matemático es muy antiguo, pero no en la forma tan "puntillosa", exacta y perfecta como la actual). Se pone en duda, pues, todo lo conocido hasta entonces. Para resolver este problema, se hizo necesario revisar todos los resultados, asentándolos sobre una firme base y avanzando con el más absoluto rigor. Una vez dicho todo esto, vayamos a lo nuestro, los números naturales, pero antes veamos un ejemplo de lo que NO sería rigor matemático:

Si escribimos pikachu como πkch(u), siendo ch(u) el coseno hiperbólico de u, al derivar obtenemos πksh(u), siendo sh(u) el seno hiperbólico de u, que se lee "Pikashu", el Picachu andaluz.
Todos sabemos cuáles son los números naturales, pero como ya hemos dicho, es necesario dar una definición exacta de lo que son. Existe más de una manera de construir de forma rigurosa el conjunto de los números naturales, que denotaremos por , pero aquí vamos a hablar de los axiomas de Peano, que son los siguientes:

  • El número 0 es un número natural, por lo tanto, el conjunto no es vacío.
  • Por cada número natural, hay otro, llamado siguiente.
  • No existe ningún número natural cuyo siguiente sea el 0.
  • Si los siguientes de dos números naturales son iguales, entonces ellos mismos también son iguales.
  • Si un subconjunto A de  contiene al 0 y el siguiente de cada elemento de A está en A, encontes A es igual a .
En muchas ocasiones, no se considera al 0 como un número natural; para estos casos, los axiomas pueden enunciarse de forma análoga.

Tomando estas afirmaciones como ciertas, se deducen de forma sistemática y lógica todas las propiedades de los números naturales que se conocen. Aunque parezcan triviales, estos axiomas son muy importantes para desarrollar rigurosamente toda la teoría matemática que tiene que ver con los números naturales, que es prácticamente toda.

En la próxima entrega de "Rigor Mates" expondremos como se realiza la construcción de los números enteros, ¡no te la pierdas!

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domingo, 19 de octubre de 2014

¿Dimensión 1 y pico?

Todos tenemos una idea intuitiva del concepto de dimensión, sabiendo que, por ejemplo, una recta tiene dimensión 1, un plano dimensión 2 y, "el espacio", dimensión 3. Si abrimos un poco nuestra mente, incluso podemos aceptar de buena gana espacios cuya dimensión sea mayor que 3 (es decir, 4, 5, o la teoría de cuerdas bosónicas y sus 26 dimensiones), pero siempre son números naturales, sin cifras decimales.

En Matemáticas, a menudo, cuando nos encontramos con una restricción en una teoría, ésta se suprime o se modifica, dando lugar a una nueva teoría (por ejemplo, los números reales no dan respuesta a la raíz de números negativos, pero su extensión a los complejos, sí; o las diferentes geometrías que se obtienen a partir de la euclidiana modificando alguno de sus axiomas o suprimiéndolo). Preguntémonos, pues, si podemos generalizar o modificar la noción de dimensión, de modo que encontremos objetos cuya dimensión no sea entera, sino que pueda ser, por ejemplo, 1'37.


Las muñecas rusas están relacionadas con estos objetos de dimensión no entera.
Pues bien, la respuesta a esta pregunta es rotunda, SI. Existen varias modificaciones de la noción de dimensión, y también existen objetos cuya dimensión (en el nuevo sentido) no es entera, y reciben el nombre de fractales. La noción de fractal es bastante reciente, de principios del siglo XX, y son aquellos objetos cuya estructura básica se repite a diferentes escalas (ya siga algún patrón o sea irregular). Un ejemplo es la alfombra de Sierpinski:


Contrucción de la alfombra de Sierpinski (el objeto en sí no está en la imagen, sino los 5 primeros términos de la sucesión que "tiende a él").
Ya nos hemos ocupado del objeto, vayamos ahora a por la dimensión. Como ya hemos mencionado, existen varias "modificaciones" del concepto de dimensión, pero aquí expondremos solamente una, la dimensión de homotecia. Supongamos que tenemos un objeto de dimensión euclídea d, y reducimos su tamaño por un factor 1/L (esto es, le aplicamos la homotecia de razón 1/L, de ahí el nombre). Entonces, necesitaremos un número N(L) de objetos reducidos similares para cubrir el objeto original. Es fácil ver que este número es N(L) = Ld. Tomando logaritmos, resulta sencillo despejar de aquí la dimensión d, obteniendo la siguiente expresión:



Pero esta expresión sigue devolviéndonos la dimensión euclídea del objeto considerado (por construcción). Ahora, si el objeto considerado es un fractal, está claro que las sucesivas reducciones del tamaño por un factor de 1/L no acaban nunca, es decir, hay que tomar límites. Esto justifica la elección de la definición de dimensión de homotecia de un fractal, que es la siguiente:


Hemos hecho ε = 1/L.
Donde N(ε) es el número de objetos reducidos similares que aparecen en cada iteración. Así, si queremos calcular la dimensión de homotecia de la alfombra de Sierpinski, obtenemos:
En la primera iteración tenemos 1 cuadrado, en la siguiente 8, en la tercera 64, de ahí el 8^k. Como cada vez reducimos los cuadrados a un tercio de su longitud, 1/ε = L = 3, de ahí el 3^k.

Para terminar, os dejo con el triángulo de Sierpinski. ¡Deja un comentario si has sido capaz de calcular su dimensión de homotecia!



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domingo, 12 de octubre de 2014

Hagamos un trato, ¿el coche o la cabra?

En el exitoso programa de televisión americano 'Let's Make a Deal' ('Hagamos un trato' en español), se proponía un juego de azar conocido como el juego de Monty Hall, debido al nombre de su famoso presentador. Las reglas del juego eran muy sencillas; decidir cuál es la estrategia correcta, no tanto. Se presentaban 3 puertas al concursante, todas cerradas, detrás de las cuales se encontraban dos cabras y un coche. Para empezar, el concursante debía elegir una de las 3 puertas. Una vez hecha la elección, de las dos restantes, el presentador abría la que escondía una cabra (siempre habrá al menos una puerta con cabra que el concursante no haya escogido). Tras esta revelación, se daba al concursante la oportunidad de cambiar su elección por la puerta restante, y el premio era lo que la puerta finalmente escogida escondía. La pregunta es: ¿es mejor cambiar de puerta, quedarse con la que teníamos o da exactamente lo mismo?



Estaremos todos de acuerdo en que, cuando escogemos la puerta al principio, tenemos una probabilidad de 1/3 de que esconda el esperado coche o, lo que es lo mismo, 2/3 de se encuentre detrás de las dos restantes. Entonces el presentador abre una de las que no escogimos, en concreto, la que esconde una cabra. Lo natural es pensar que, ahora, la probabilidad de que el coche se encuentre detrás de nuestra puerta ha cambiado y es exactamente 1/2, ya que solo quedan dos puertas, un coche y una cabra. Siendo así, desde el punto de vista probabilista, daría exactamente lo mismo que cambiáramos nuestra puerta o no.

Pero esto no es cierto, no hemos tenido en cuenta que la elección que hace el presentador está condicionada a la puerta que nosotros escojamos, y que lo que desvele afectará solamente a la probabilidad de las dos puertas que no escogimos, y no a la nuestra. Como hemos dicho al principio del párrafo anterior, nuestra puerta tenía una probabilidad de 1/3 de contener el coche, mientras que las otras dos juntas tienen una probabilidad de 2/3 (1/3 cada una de ellas). Cuando el presentador abre la puerta que escondía una cabra, la probabilidad de que detrás de ella se encuentre el coche pasa de ser 1/3 a ser 0, y ese 1/3 no se reparte entre las otras dos puertas, sino que va a parar directamente a la otra puerta que no escogimos, teniendo así una probabilidad de 2/3 de esconder el coche, a diferencia de la nuestra, que solo tiene 1/3.



Es innegable, pues, que la estrategia correcta es cambiar siempre de puerta (¡a no ser que prefieras una cabra antes que un coche!), pues así tendremos una probabilidad de 2/3 de ganar el coche, mientras que si no lo hacemos, será de 1/3.

Si aún le estás dando vueltas y la cosa no te convence, lo más desengañado es plantearse todas las posibles combinaciones del juego con todos sus finales (ganar el coche o no). El siguiente diagrama nos lo aclara:


Si cambiamos de puerta, ganamos el coche 2 de cada 3 veces. Si no cambiamos, ganamos 1 de cada 3.
Otra forma de convencernos es llevar el juego al extremo, imaginándonos que hay 100 puertas, 99 cabras y un coche. Escogemos una, que tendrá una probabilidad de 1/100 de esconder el coche. Posteriormente, el presentador muestra 98 de las puertas que escondían una cabra. Después de esto, estaremos todos de acuerdo en que la única puerta de las 99 que no escogimos que queda sin abrir seguramente esconda el coche, en concreto, ¡con una probabilidad de 99/100!, mientras que la que escogimos originalmente solo tiene un despreciable 1/100 de probabilidad...

Si te he convencido deja un comentario y, si no lo he hecho, ¡también!

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domingo, 5 de octubre de 2014

La paradoja del cumpleaños. ¿Qué apostamos?

¿Qué responderíais si os preguntase que cuál es la probabilidad de que al menos dos personas cumplan años el mismo día en un grupo de 41? Seguramente, un número no muy alto, como mucho 0'15 (un 15%). Sería interesante que escribierais un número antes de terminar de leer el post y al final, si os ha sorprendido, dejéis un comentario. La llamada paradoja del cumpleaños es un problema probabilístico, tratado de paradoja por la razón de que el resultado correcto contradice por completo a nuestra intuición.


Distribución normal y distribución paranormal XD

El enunciado genérico sería el siguiente: ¿cuál es la probabilidad de que al menos dos personas cumplan años el mismo día en un grupo de n personas? Supondremos que solo hay 365 días posibles en los que cumplir años (sin años bisiestos ni mayores complicaciones) y que todos son equiprobables (misma probabilidad).

Por supuesto, si n>365 la respuesta a nuestra pregunta es 100%, por lo que a partir de ahora supondremos n≤365La manera más sencilla de resolver este problema es calcular la probabilidad del suceso contrario, es decir, la probabilidad de que nadie cumpla años el mismo día en un grupo de n personas. A partir de este dato, obtendríamos nuestro resultado restándoselo a 1 (al 100%). Llamaremos a nuestro suceso A y, a nuestro suceso contrario, Ā. La solución del problema sería, entonces, P(A) = 1 - P(Ā). Calculemos, pues, P(Ā).

Puesto que trabajamos con sucesos equiprobables, estamos en condiciones de utilizar la regla de Laplace

La probabilidad del suceso B es el nº de casos posibles en los que ocurre B entre el número de casos posibles.

Nuestro problema se reduce, pues, a calcular el número de casos posibles en los que nadie del grupo de n personas cumpla años el mismo día que otra persona del mismo grupo, y el número de combinaciones posibles en las que pueden nacer n personas.

El segundo número es muy sencillo de calcular, la primera persona del grupo tendrá 365 posibilidades para haber nacido un día u otro, y lo mismo para las demás. Por tanto, si el grupo fuese de 2 personas, tendríamos para cada posibilidad del 1º, 365 del 2º, luego, en total, 365x365 = 3652. Es fácil ver que, para n personas, las posibilidades son 365n.

Para el otro número, se razona de un modo parecido. La primera persona tendrá 365 posibilidades para haber nacido (igual que en caso anterior), pero la segunda ya solo tendrá 364 (todos los días del año menos en el que nació el primero, recordad que queremos que no cumplan años el mismo día), la tercera 363, y así sucesivamente, hasta la número n, que tendrá 365-n+1 posibilidades. Se deduce, por tanto, que el número de combinaciones favorables será 365x364x...x(365-n+1), es decir,


n! se lee "n factorial" y vale n! = nx(n-1)x(n-2)x...x2x1.

Aplicando la regla de Laplace, concluimos que la probabilidad de que nadie cumpla años el mismo día que otra persona en un grupo de n personas es:



Por tanto, la respuesta a nuestra pregunta sería finalmente:



Ahora, si queremos saber la respuesta para un grupo de 23 personas, solo tenemos que hacer n=23 en la fórmula de arriba, obteniendo una probabilidad de aproximadamente 0'507, es decir, ¡un 50'7%!. Pero ahí no queda la cosa, si el grupo es un poco más numeroso, pongamos de 41 personas, ¡la probabilidad es de más del 90,3%! Hala, ya podéis ganaros unas cervezas apostando con vuestros amigos XD.

¿Te ha sorprendido el resultado? ¡Deja un comentario con el número que escribiste al principio!

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domingo, 28 de septiembre de 2014

El rey, arruinado (la leyenda de Sissa).

Existen muchas historias acerca del ajedrez y su origen. La entrada de hoy está dedicada a una de ellas. Cuenta la leyenda que hace varios siglos, reinaba en la India un poderoso hombre llamado Sheram. Tenía a su disposición todas las comodidades, placeres y riquezas, lo que provocó que nada le resultase atractivo. Entonces, anunció que entregaría cualquier recompensa a aquél que lograra acabar con su desesperación.

Respondiendo al anuncio, un día se presentó en la corte un tal Sissa, quién decía haber inventado un juego que alegraría al soberano, el ajedrez (cuyas reglas no necesitamos conocer para entender la historia). Después de explicar a Sheram en qué consistía el juego, este lo probó y quedó maravillado. Cumpliendo con su palabra, llamó a Sissa y le dijo que pidiera la recompensa que quisiese. Sin vacilar, Sissa pidió al rey que se le entregase un grano de trigo por la primera casilla del tablero de ajedrez, dos por la segunda, 4 por la tercera, 8 por la cuarta... y así sucesivamente. Sheram se quedó sorprendido por la aparentemente modesta petición y accedió.Así, Sheram ordenó que se entregase la recompensa a Sissa, pero esta orden no se pudo cumplir, puesto que ni en todo el reino, ni en todo el planeta Tierra se disponía de la ingente cantidad de trigo que se necesitaba.

Tablero de ajedrez con los granos de trigo correspondientes a las primeras once casillas.
Hagamos el cálculo de los granos de trigo que Sissa pidió. Puesto que un tablero de ajedrez tiene 64 casillas en total, es fácil darse cuenta de que el resultado que buscamos es el que se obtiene al realizar la siguiente suma:

,

que es una suma finita de términos de una progresión geométrica de razón 2, cuyo resultado es el siguiente:


La magnitud de este número escapa a nuestra intuición, por lo que haremos unos cálculos que nos permitan vislumbrar esta exageración. Supongamos, pues, que 1000 granos de trigo pesan 40 gramos. Entonces, 1 grano de trigo pesará 0,04 gramos. Multiplicando el número de granos por el peso de un grano, obtendremos el peso total de la recompensa de Sissa:


Es decir, Sheram necesitaba más de 737 miles de millones de toneladas de trigo para pagar la recompensa de Sissa. Teniendo en cuenta que la estimación de la cosecha mundial de trigo para 2014/2015 es de 697,04 millones de toneladas, Sissa se pasó un poquito XD.



Para terminar, solo una cosa más. En algunas versiones, se añade un final completamente diferente al anterior, que consiste en lo siguiente. Sheram, al darse cuenta de que lo que pedía Sissa era imposible de conseguir, mandó llamar al matemático de la corte para que buscase una solución, y este la encontró. Sheram se ofreció a entregar a Sissa no solo la cantidad de trigo correspondiente a las 64 casillas del tablero, sino la correspondiente a infinitas casillas, es decir, la siguiente suma infinita:


El resultado de esta suma se obtenía (según el rey y su matemático) llamando S a la suma y dándose cuenta de que:


De donde resulta, despejando S, que S = -1. Es decir, al final era Sissa quién debía un grano de trigo a Sheram. Por supuesto, en este razonamiento hay un error. ¡Animo a todo aquél que se de cuenta de cuál es a dejar un comentario!

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A menudo se utilizan ejemplos como este para desprestigiar a las Matemáticas, dándoles un falso aire de inexactitud. Nada más lejos de la realidad, las Matemáticas son exactas, la inexactitud que pueda aparecer reside en su utilización errónea.